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Un cuento de pan y pimiento de brujas malas y otros esperpentos. Doctor Feel Good *Bonus informativo *

septiembre 15, 2015

Dragqueen-Sister-Roma

Un cuento de pan y pimiento de brujas malas y otros esperpentos. Doctor Feel Good

*Bonus informativo*

Eviolela era una auténtica “actriz”: esperpéntica, ridícula, grotesca, patética, o como quieran decirlo, pero una verdadera “actriz”. ¡Dios mío, lo que gastaba esta “mujer” en parecerlo!. No tenía idea de lo que era la “moderación” en ningún aspecto de su vida, pero en lo “necesario” para dar una determinada “impresión física”, menos aún. Improntas. Improntas de burro, y no Platero precisamente.
Describirla como “poco moderada” se queda corto, es como proferir un murmullo suave y apenas perceptible. Extremadamente corto:
El dinero para ella debe tener un valor meramente sociológico para diálogos de psicoanalistas. Una cosa que hace vivir confortablemente, sin que nada le falte a los afortunados del sistema y  lameculos de un tipo de clase política instalado en poltronas vitalicias; y para el resto de los mortales sería una cosa y causa de desdicha, desengaño, infortunio, abnegación…son esa clase de gente que para Eviolela no es real del todo, son invisibles. Esa clase de gente debe contentarse con sufrir o joderse, lo segundo menos “ascético” pero más corpóreo. Los pobres son estoicos por pura corporeidad. Corporeidad. Corporeidad… Corporeidad. Los gatos tienen corporeidad y caprichos, unos más que otros, pero, ” los gatos que tienen éxtasis y trances como Santa Teresa de Jesús deberían ir automáticamente al cielo de los gatos, dónde las tapitas de natillas abundan”, según Eviolela.

A Eviolela no le faltaba color alguno de las Circle Lenses Pinky Paradise. Y si la gama de productos Tony Molly es extensa, a ella no le faltaba producto alguno en su “tocador”. Ni le faltaba un producto de la gama Wonder Pore. Tampoco le faltaba el más insignificante producto de la gama Lovely Girl de Skin79. Son las BBCream de esta gama las que contribuyen a darle ese toque teatral tan próximo al kabuki yaro, el “esplendor blanquísimo y lechoso-grisáseo” del keshō y para rematar de forma exagerada labios y ojos, el fabuloso kumadori. Todo ello, verdaderamente duradero, resistente al agua y a las “lágrimas funcionales” a las que tan propensa es esta tipa. Con una super capa de estos potingues, toda la “topología” o “analysis situs” de su rostro se constituía en un verdadero “invariante topológico”, “espacio conexo”, ”espacio compacto”, “recubrimiento universal”, perfecto “Zeck” , x2 + y2 = z3 (1– z), una ecuación algebraica… y es que, realmente “El mapa no es el territorio”…
Su cara era una puta peonza: una frente enorme, tapada por un flequillo cortado a bocados por un asno ciego. Como era tan largo, el flequillo iba festoneando en todo su contorno, haciendo dos mordidas más grandes a la altura de los ojos que le permitían ver humanamente, no como a un viejo y desgreñado bobtail . Y pegado a esa enorme peonza, una especie de triángulo invertido a punto de reventar, maldito flujo de Ricci (colapso… blow-up) : Sister Roma, la famosa drag queen, sin duda. Eviolela y su “pintoresco” aspecto cubría todo el espectro de la exageración dramática teatral . Incluso, se asemejaba a los yōkai han’yō, hengeyōkai, del kabuki .

¿Moderación? Puede que para muchos de nosotros signifique algo pero no para Eviolela, ella es tonta de remate y una experta en reducir a la mínima expresión el concepto necesidad. Si a estas alturas de la película no la conociera lo suficiente habría podido darme el pego: Mil ochocientos selfies retocados al extremo; filtro sobre filtro, blanqueamiento sobre blanqueamiento y capas sobre capas ,al punto de hacer desaparecer sus colgantes, su nevus pectoral, sus odiados granos y puntos negros, el color de su “pelo” , que pasaba del gris al rubio platino y al naranja como si se tiñera cada dos horas. También cambiaba de matices el color de su lápiz labial achorizado, el color de paredes y puertas, de sabanas, ropa… ahí donde se hiciera el selfie, ese lugar al completo, estaba destinado al completo cambio.
Por otro lado, estaban los “estiramientos vectoriales” , los “adelgazamientos” y las “posturas imposibles”. Todo ello, desafortunadamente, incontrolado, lo que hacía que de hora en hora hubiese crecido o menguado (en su imponderable idiotez no lograba entender los cálculos que los programas de retoque fotográfico hacen: si estiras mucho de algunos vectores, eje Y, como piernas, torso y cuello, a lo alto, los vectores del eje X se ensanchan irremediablemente, engordando caderas, glúteos ,muslos, cara o cabeza. Todo muy cartesiano, por suerte, las selfies no están hechas para representar la tridimensionalidad más allá del ralo análisis tridimensional (3D) y bi planar (2P), nada parecido a las representación espaciales de la tridemensionalidad (3D) y la cuatri-dimensionalidad (4D), normalmente, al servicio del movimiento. Podemos decir que el movimiento humano tiene un rango de acción entre sus dimensiones que van desde 1D, 2D, 3D y 4D. Demasiados algoritmos para una fotografía cutre, muy cutre… Las más de las veces, Eviolela, parecía un espantajo al que le habían difuminado los contornos, trastocado la cierta simetría humana y la verdadera representación morfológica/fisionómica. Ya de por sí, Eviolela era completamente amorfa. No logro entender cómo no era capaz de asociar la natural proporcionalidad del cuerpo humano cuando más de una vez había de tener entre las manos un bloc y un lápiz para “evocar” un retrato, un bajo relieve, una escultura, un conjunto arquitectónico. Si nada de eso era capaz de crearle la ilusión de realismo, la digresión, como método, sería mucho más que una obligada actitud. El museo de la digresión. Subrepticiamente, aparece en mi mente el museo “multitemático” e indignante en el que había convertido su habitación.

¡Malditas matemáticas! con lo ricas que están las croquetas de puchero y los batidos de nube. Mas, esta individua tiene un concepto de sí misma lo suficientemente elevado para atreverse a estos drásticos retoques y dejarse “admirar” en las redes sociales, pensándose Diosa de la Lluvia Dorada (Sexo perverso) o Reina de Narnia, y creyendo que nadie se percataría de sus osados “recursos estilísticos fotográficos”.
Por ese camino no iba a llegar a ninguna parte. Sus propios “espectadores” iban a “despedazar” a esta zorra engreída y lela (la mítica CL, ochocientos treinta y cinco Selfies, Eviolela, mil ochocientos selfies de nada… patológico) ¡Dios, de estar bien ella misma se habría linchado! Pensé que esta niñata no había tenido quien le diese dos o tres guantazos bien dados sin que el pegarle le planteara ningún problema moral o de conciencia. Por algún tema de educación y disciplina, esta mano ligera, de gatillo automático, la suelen tener los progenitores con su prole. A falta de ellos, o alguno de ellos, por determinadas contingencias que no vienen al caso, algún familiar lo suficientemente cercano y bien avenido. Si es de posibles, mejor.

La hostia bien dada, no era un “trabajo” muy fino y “limpio”, que digamos, pero sí efectivo la mayor parte de las veces cuando las típicas y tópicas charlas no son suficientes. Son pocos los progenitores que “pegan” porque sí. La mayoría rehúyen de esa posibilidad y a veces es incomprensible descifrar el motivo de sus acciones o dilaciones o dejaciones. Sin embargo es muy simple entrar en esa trinidad que desbarata o neutraliza todos sus actos (los niños y adolescentes son bichillos de recursos, pero ella vestía y calzaba pelos en el coño y espolones en los pies, respectivamente). Pobres padres que más allá de figurarse, con incomodidad y claridad meridiana, la estúpida malcriada que estaban a punto de crear, caían una y otra vez en las mismas “trampas emocionales”, si era cosa de ellos, los adultos, o “tretas”, si era cosa de los niños y jóvenes.
Esos progenitores o “delegados” o “tutores fiduciarios”, sometidos a sus propias trampas emocionales o conflictos internos, sienten como la culpabilidad les pilla por el cogote de improviso y borra de su mente esos malos augurios que les predicen la actitud y aptitud de ese endemoniado engendro que le ha tocado en suerte; de ese Leviatán soviético, que poseen de puertas adentro, y que desconoce el valor de las cosas , que hace daño gratuitamente sin medir las consecuencias, y que, es a ellos a quien ha tocado educar y moldear. Su niñita no, ella no, imposible…

Culpabilidad. Qué curiosa variable es la culpabilidad. Los progenitores, sobre todo los que han de enfrentar el cuidado y educación de la progenie solos, son hipersensibles al mágico envite del pequeño gran desafío que supone ser justos y tener carácter con estos “niñitos”, dóciles o rebeldes, que están en medio de su Staf. Niñitos de papá, niñatos con boca de lobo, capaces de bailar en la estepa al son de la música del viento y lamer la cara conocida, o arrancar de cuajo la mano que les da de comer. Inquietud, arrobo, anhelo de inculcar algo llamado cultura en sus volubles y alocadas cabezas, en el devenir de sus actos. Frente a sus deseos y tanteos todo tipo de chantajes: llantos, un me escaparé de casa, un te odio a muerte, un eres un bicho y contigo se acaba la paz y el silencio en la casa, Me tiraré por el balcón, no volverás a verme…
Tal vez, por todo ello , esta marea y marasmo incalculable les aboca a un resistencialismo rayano en la heroicidad, su capacidad imaginativa se desborda como los ríos en invierno, y el miedo y la condescendencia ocupan su lugar, ocupan este cauce dolorosamente ubicuo . Quizá, por ello se dejaban llevar siguiendo la corriente y sin un rumbo fijo; aceptando un toma y daca lleno agitaciones y malos tragos. Un toma y daca que servía, con precisión y rapidez, para escrutar y ver, en esos ojos inabordables e impenetrables de sus angelitos, las “mareas calmas”, el mar de fondo y las peores tempestades. Un ceremonial aprendido al calor de la chimenea de la “inocencia domestica” y que se abría paso, a patadas, por entre la pubertad, la adolescencia, la juventud y en algunos casos, como el de Eviolela, la post, pero que muy post, juventud.

Hay algo canallesco en estos juegos de convivencia. Una convivencia que a veces crea falsos espejismos e insospechadas sorpresas: buenas familias. Buenas familias e hijos de buenas familias. Hijos de buena familia. En realidad, algunas sorpresas no son tales, son funcionamientos mecánicos. Deseos engañosos que recorren la médula, causando punciones dolorosas, hasta llegar al cerebro dónde ingresan en esa etérea zona de los “sueños” (ese circuito que va desde el núcleo ventrolateral preóptico (VLPO) del hipotálamo, nucleos serotoninérgicos del rafe del tronco cerebral, el núcleo del fascículo solitario y el prosencéfalo basal. Las neuronas serotoninérgicas, núcleos tegmentales laterodorsales y pedunculopontinos, protuberancia , núcleo reticular pontis oralis (NRPO), hipocampo, locus ceruleus, sistema serotoninérgico del rafe, axones de los núcleos tegmental dorsolateral(TDL) y pedunculopontinos (TPP), haz tegmento reticular, bulbo medial, núcleo magnocelular (de Maghoun y Rhines), paramediano, tracto reticuloespinal latera, células del asta anterior de la médula, núcleos tegmentales dorsolateral (TDL), pedunculopontino (TPP), núcleos abducens, porción dorsomedial de la protuberancia… Y terminando, a veces, en los núcleos reticularis pontis caudalis y magnocelular.) algunos, sueños aterciopelados y otros llenos de emotiva veleidad.

La vida suele prodigarse en pruebas a superar: aclimatarse, acostumbrarse o morir en el intento. Reflexioné bastante sobre las pruebas de confianza, específicamente. Intenté penetrar en ellas con suprema delicadeza, más que nada porque la confianza es una de esas cosas preciosas que suelen envolver “problemas” o “pactos” de envergadura. Bendita confianza. Confianza, esa creencia, esperanza, convicción, convencimiento, dogma, credo, o fe que se practica al borde de todos los interiores abismos humanos, y que sencillamente te permiten abandonarte, desinteresarte, dejarte, desentenderte, delegar… En muchas ocasiones es una necesidad vital, una necesidad del cuerpo y del alma, en otras, una simple excusa para dejar nuestra carga, o parte de ella, en la espalda de alguien al que, en teoría, amamos y nos ama, queremos y nos quiere.

“Muchas veces las cosas no son como parecen, si lo sabré de sobra”, Eviolela oía esto de tanto en tanto. Todo podía ser objeto del más cruel cinismo y escepticismo. Hasta la fe podía ser atacada sin recato ni respeto a los practicantes: ¿El Santo Rostro de Jesús en la almohada de una señora?, “Y si la lavas so guarra”.
Hay tantas maneras de decir las cosas. ¡Tantas!
De cara a la galería, su galería de amiguetes cincuentones, uno de los “mentores” de Eviolela echaba cubetas de mierda a la fe y al ideario colectivo de una ciudad religiosa, muy religiosa. Feriante, muy feriante. Rociera, muy rociera. Hipocresía de castañuelas y manzanilla fresquita o rebujito en bota.

Para con su “ discípula” : “¡níña ponte la mantilla negra y el vestido negro que sale el Señor del Santo y Divino Tránsito!” ,”niña, el traje de faralaes que nos espera el albero ferial”, “niña, vamos a comer esos maravillosos caracoles del K’italo o del Pumarejo, gloria bendita ”, “ niña, estoy hasta los santos cojones de cohetes rocieros pero busca las botas camperas que vamos a cruzar el Quema”. Coherencia. Veracidad. Autenticidad. ¡Sí señor, autenticidad! ironía. Ironía…
“Niña, hoy cruzaría una ardilla España entera, no  de pino en pino, sino de tonto en tonto”. Creo, en plena confidencialidad deontológica, ironía, que de farsante en farsante, de hipócrita en hipócrita. Para estos devotos de trastienda que se enfundan el “uniforme” de “trabajar” con el mismo rigor que el de “festejar” es más apropiado hablar de farsa e hipocresía. Sobre todo cuando el susodicho y sus “colegas” consideran “pirañas” a las mujeres cuarentonas que no quieren estar solas y buscan “medios” para remediarlo. Para ellos, se convierten en cazadoras de fortunas, peligrosas mujeres con la letra escarlata en el pecho. Cazadoras de fortuna, en manos de “desafortunados”, repugnantes, nauseabundos y penosos aprendices de hombre. Misóginos, creídos, encumbrados por unos “determinados estudios”, sometidos a una determinada deontología, que se pasaban por el forro de los testículos cuando llegaba el caso, y, serviles y rastreros monigotes lameculos de una horda de politicuchos baratos y desenfrenados ante cualquier puta o vil metal.

Con tales referentes no es de extrañar que Eviolela estuviera seca, hueca, huera, vacía, con ese “deje” o problema del habla (dislalia selectiva , tal vez producida por una mala colocación de la lengua, pegándola excesivamente al paladar, y falta de control sobre la respiración y el dominio del aire y la salivación. ¡Dios como salivaba!¡qué asco!), que bien necesitaría de un buen logopeda, de ejercicios respiratorios y entrenamiento de lengua y salivación. Cuando “intentaba” hablar, o lo hacía, sonaba a canto de hiena en celo, con esa risa inquietante e hilarante de “Stacey Dillsen” de “Zoey 101”.

El sino juega terribles malas pasadas. Al descorrer el telón del escenario, tenebroso y enfermizo, de Eviolela y toparse con el destino, que le susurra al oído en forma de “apuntador consanguíneo” , su figura rozaba la lipotimia. Ella escuchaba:
“¿Te has dado cuenta de que, de vez en cuando, te puedes encontrar con alguien con quien no deberías meterte? Ese soy yo”. Muy cinematográfico, claro que sí, pero con una carga de realidad bastante considerable.

¡Y, efectivamente, Eviolela , te puedes encontrar con alguien con quien no deberías meterte y esa, soy yo! Esta vez, esa, soy yo. “Ya ves. En este mundo hay dos tipos de personas, amiga: los que tienen un revólver cargado y los que cavan”, ¡Y tú cavas”, Eviolela, tú cavas!

“¡La venganza es un plato dulce del que disfrutan los dioses!”
Te solían repetir al tiempo que oías una versión, personalizada y remasterizada, de la Transición, del Fenómeno ETA, El Fenómeno GRAPO o Los Sucesos de Atocha…¡Buen trabajo! Buen trabajo, ironía.

¿La venganza es un plato de dioses?
Mezquindad. Soberana mezquindad de quien debe ser “objetivo”, ecuánime, imparcial, recto… ¡Menudos educador y educando! ¡Tal para cual!

La Justicia es el verdadero plato de dioses. Un plato dulce cuando hace honor a su “corpus doctrinal”, su “Corpus Iuris Civilis” y su espíritu. La Justicia agrupa, aglutina y revela la pasta de la que está hecho el individuo, la colectividad, el pueblo, el país. ¡Dios me libre de caer en manos de estos nuevos mercaderes de Venecia. Cualquier corazón inocente puede ser su reclamada libra de carne. Sicarios, tabernarios, terriblemente obsequiosos e indulgentes con sus honorables personas y mezquinos y dañinos con el prójimo.

¡Sí, Eviolela, esta vez, soy yo! ¡Y tú cavas, Eviolela, tú cavas!

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*Recortes y coleccionables*

* La lista de reproducción(3) de este vídeo está disponible en YouTube, en la pestaña superior izquierda. Siguiendo el link que aparece en el  vídeo  colgado el redireccionamiento es automático.

(Ejercicios de logopedia: da da da da da peda, perra, pedaa, perra. Podai, podai, por ahí, por ahí. Buenio, bueno, buenio, bueno. Zois, sois. Pada, para , pada… Pedo ezque, no quiedo un monito de pazdque, zo idiota, edes un eztupido que zavuerto idiota, jahmmmmmsh respiración descontrolada, podfavó, eztoy to shunga, con el invierno el xoxo se me pone como un iglú,respiración descontrolada jaammmmmshhhhhh)

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!Música maestro!


(ironía)


(ironía)


(Deontología del poder)


(Kill Eviolela)


(Kill Eviolela)

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