Skip to content

Un cuento de pan y pimiento de brujas malas y otros esperpentos (VI). De “Polla Loca” a “Opus Pistorum” pasando por “Hana yori dango”, esta última, la única “literatura” que Eviolela puede “tragar” sin morir en el intento… 

julio 22, 2015

Un cuento de pan y pimiento de brujas malas y otros esperpentos (VI). De “Polla Loca” a “Opus Pistorum” pasando por “Hana yori dango”, esta última, la única “literatura” que Eviolela puede “tragar” sin morir en el intento…

bosch1

Con cuerpo y medio fuera del ambiente metalero, como los galgos de carreras, nuestra “Ella”, desde ahora Eviolela, disfrutaba del frikievento que se celebraba anualmente en la ciudad. Estaba cual Mariscal de campo saboreando el sabor de la sangre de las “jovencísimas victimillas”.Saboreaba con placer el sabor de esas muertes simbólicas: una sensación repugnante, innoble y que envilece a quien la experimenta de forma gratuita y desesperada. En su diario-robot, Marmalade Boy, del que no se separaba nunca, como si de La Tizona se tratara, iba haciendo sus voice-memos, obviamente temiendo que todo lo que había almacenado en su seca cabeza se le fuese a escapar al instante con la presteza del rayo exterminador de Pikachu sexta generación. Sus anotaciones parecían bucles audiovisuales de pésima calidad: ensoñaciones “sensuales”. Observaciones sobre como consagrarse a una deseada captura. Observaciones sobre los gustos, rutinas y comportamientos de sus presas. Observaciones sobre las medidas de las pollas ya merendadas y las que aún le parecían más apetecibles, en su delirante imaginación, por “inalcanzables” o no capturadas aún. ¡Qué golosa gatita! ¡qué gatita tan mala!: ¡miau, ven, ven, i love you celo hace niaaaa! ¡hace niaaau!. La verdad es que esta mentecata siempre había vivido en función de. En función del primer chico que se la tiró, milagro. En función de todos los chicos que le dieron y le siguen dando calabazas, demasiados. En función de aquellos muchos otros chicos, que por las razones que fueran, cayeron en las redes de una chica tan maravillosamente sexypornoerótica e “interesante”. En función de los tíos. Siempre en función de los tíos…¡Qué vida tan poética!.

Su alter ego, la Márgola, no estaba en el evento, habría hecho explotar la posición, privilegiada, de su Mariscal. Habría quemado los puentes. Habría arruinado la suculenta cacería de los tímidos cervatillos avistados y marcados con esmero por Ella. No convenía. Ella también necesitaba pillar cacho con urgencia. El pequeño grupo prometía.Prometía demasiado para que un peón sacrificable lo arruinase todo. Así que la Márgola, desde ahora Crihässlich, estaba bien donde estaba, en el trastero-basurero y bajo siete llaves. Nuevos tiempos, nuevos peones…

A veces hay que creer que todo va a ir de maravilla en el mejor de los mundos. Pero son los idiotas los que llegan a creerlo del todo. Para ellos es impensable el fin de lo posible y lo imposible. Juzgué prudente no inferir, con la mayor de las precauciones, para no caer en un paroxismo incontrolado. Mi perplejidad era seráfica. Beatífica…
Nuestra Marionetilla, desde ahora Kirikiko, se detuvo con el aire de la treintañera Poppy (personaje de Happy-Go-Lucky en versión cómico-perversa) que va a dar clase a sus alumnos de primaria. Le parecieron pan comido, por edad y cultura. Cuando aquellos chicos subieron al escenario a bailar un tema de kpop. Sus risas, soflamas e incitaciones explicitas tenían un tono más que “apasionado”. Se adivinaba la preparación sistemática y metódica de la febril cazadora de machos que habitaba en su interior. Su instinto le decía que podía modelar a uno de esos chicos a su antojo. Y marcó a uno con su almohadillada K en el lomo. En otro momento, ese chico le habría parecido demasiado palurdo, zafio, infantil e irritante. Ahora, le parecía la forma más rápida de alcanzar su paraíso terrestre. Así su Macondo particular sería algo más que un sueño lejano o el acto de fe de una loca desesperada. El porvenir radiante que imaginaba compensaba todos los sacrificios que ya adivinaba por llegar…Todos los chicos tienen madres.¡Horror!

Así que, evento friki en pleno desarrollo. Chicos atractivos a punto de pisar el escenario y bailar. Oportunidad. Kirikiko atacó sin recato a una yugular marcada y predispuesta. El chico jamás había sentido tanta admiración, y, luego, “tanto” contacto físico con una mujer en toda su existencia. No demasiado larga. Le gustaba la sensación. Hubiera podido creer cualquier cosa que ella le hubiese dicho mientras lo manoseaba y besuqueaba. Su alma parecía haberse extraviado para siempre entre tanto tocamiento y halago facilón. Su pantalón también parecía vivo y extraviado. Era más joven que ella y completamente inexperto. Qué sensación tan curiosa, contradictoria y pasmosa observar el “arte” de la seducción llevado al límite de la exageración esperpéntica. Más curioso aún, era contemplar tan melifluas manifestaciones “amorosas” en público. Esas manifestaciones para el chico eran totalmente nuevas, reproblables, casi punibles para más INRI. Le horrorizaba ese comportamiento, quizá por la poca costumbre y por estar imbuido de una, distinta, tradición atávica y ancestral. El joven, a lo largo de la noche había bailado, sonreído, distribuido cumplidos y había llegado a olvidar por completo ese espíritu de salvaguarda de las ancestrales tradiciones de honor, lealtad, recato cultural… Él mismo no era más que un niño jugando, entusiasmado, con la idea de hacerse mayor de golpe. Decididamente le divertía y apetecía esa posición.

Eviolela tampoco había perdido el tiempo. Había pintado una R enorme sobre la espalda del chico seleccionado. El más tímido y apocado de todos. Aventuraba todo un mundo Shojo en esa mirada huidiza, escurridiza, esquiva, medrosa… En su mente perturbada ya vislumbraba la forma perfecta de instruir e introducir al chico en el Sexo Miau Sailor Moon . Era como una curtida entrenadora de caballos que mira con ojos golosos a un potrillo purasangre. El potrillo se dejaría llevar en todo instante por miedo, miedo a la soledad, miedo a no estar a la altura… Podía adivinar su semblante tenso y encandilado al tiempo, ante la visión de la carne. Podía adivinar que el pobre envidiaría esa soltura suya: Toca aquí, ahí, así no, así, ahí muy bien, perfecto, pero mi novio movía la lengua más rápidamente y con más vigor dándome más placer… Calma,ahora calma, para así no, te correrás con solo el roce de los labios y adiós felación… Ahora calma, calma, calma. Para hacer boca y tiempo verían Hana yori dango, por ejemplo; luego volvería a sacar de paseo a Gatubela Mix.

El grupo de bailarines ya se iba. Pactaron nuevo encuentro grupal al que Eviolela se adhirió sin titubear un segundo. Aseguró que Kirikiko iría. No hacía falta esa afirmación. Todos eran conscientes de lo que estaban viendo. Iría, era evidente.

Kirikiko y el chico K quedaron en volver a verse tan pronto como fuese posible. En ese prestísimo lapsus temporal Kirikiko tenía que despachar a su novio, músico en una banda metalera, y a su amante, también músico en otra banda metalera. Ambos guapísimos, ambos buenas personas, ambos conocedores de su yo más íntimo. Ambos conocedores de este personajillo lacrimógeno digno de un tratado de psicología y sociología y filosofía y neurofisiología…. El novio de la Marionetilla, tarde, demasiado tarde y con demasiadas heridas, comenzaba a retirar de sus ojos esa venda de ficciones que ella le había vendido y que cada vez le hacían más y más desgraciado. Su amante, por su parte, le había dejado meridianamente claro que sólo quería buen sexo esporádico, charlas sobre la nada y la nausea, la vida es dura sin prozac, y algo parecido a la amistad. Él parecía ileso. Un triangulo de cuatro lados verdaderamente sorprendente y desquiciante. Carl Jung se retractaría, o perfeccionaría, su idea sobre la reconciliación de las polaridades sexuales… ¡Cuán desgraciada y vil tiene que sentirse una mujer para haber llegado a eso, para haber caído tan bajo!. Incluso yo, en mi infinita “humana humanidad”, la compadecería pero en realidad mi piedad o misericordia sería más falsa que este personajucho de vaudeville o burlesque victoriano.

Comenzaba una nueva “Época” para estas putitas de cuartelillo. Nuevos tiempos, nuevos amigos, nuevas viejas ficciones remozadas. Nuevos venenos. Nuevas falsas jovialidades. Decididamente había que tener mal ojo para acercarse a “escuchar” las historias de estas viudas negras, historias de vidas tan negras como el carbón, cuando uno no ha comenzado siquiera a descifrar los propios claroscuros del universo de la mente…

Eva Registered & Protected
© copyright 2015

Anuncios

From → Uncategorized

2 comentarios
    • 😇💖

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: