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El tacto de la soledad

octubre 5, 2013

eve3

El tacto de la soledad

Cuando estoy demasiado triste no puedo escribir. No puedo dibujar. Con los ojos en el techo, plagado de simuladas estrellas color naranja, cubro con tinta invisible el quietísimo blanco, y tiemblo, tiemblo.

Ya flota en el aire caliente el olor de la próxima tormenta. Gotitas ligeras pero frágiles, aún. Puede que parezca una nimiedad describir algo que todos pueden ver y sentir.
El mundo seguirá lleno de sucesos inexorables ¿no es así? Tu vida te pertenece y no puedo hacer que te quedes por más que encuentre insoportable este vacío de ti.

Fuiste parte de mi vida. De hecho, tú eras mi vida. Unos pocos meses a mi lado, demasiado pocos, aunque todo el tiempo del mundo me habría parecido demasiado poco, y todavía estoy aletargada entre la tristeza y nostalgia. Tú eras la perfección. En ti la alegría de vivir y la férrea voluntad eran indiscutibles. Parece ser que no era muy obvio para los demás, pero yo lo vi. Cuando estábamos juntos eras un ser maravilloso, mágico e inolvidable. Llenabas todos los momentos de pasión, ternura y protección. Los dos éramos jóvenes, muy jóvenes, y no queríamos oír a nadie y nada más que a nuestros corazones.
No me di cuenta de lo que realmente había detrás de toda esta perfección. No me di cuenta de lo que reserva el destino para las personas como tú: partir hacia nuevos y más prometedores horizontes desvinculándose de cualquier raicidad emocional que les impida o retrase el paso hacia su ansiada meta, quizá predestinada meta. Te vas. Siempre lo supe.

Te mentí, fue una excepción obligada, no lograba que la aceptación de tu partida arraigara en mi pecho; sobre todo cuando, en realidad, esa obligación impuesta era más de otros que de tus propias ambiciones, certezas y vacilaciones. El deber es un primoroso busto desnudo y unos perfilados pies descalzos que vamos horadando con las tenebrosas honduras del alma humana.

Olvidé lo que pasa cuando alguien se decepciona y ve el borde del desamor en sus pensamientos más inaccesibles: en mis labios dibujaba la misma gris y diaria sonrisa. Todavía no sé, exactamente, donde y cuando perdí la alegría. Tampoco entiendo como se disipa, inextricablemente, cuando pienso en ti: ¿Dónde estarás ahora? ¿Qué estarás haciendo? ¿Cómo estarás? ¿Por fin tendrás lo que tanto anhelabas? ¿Pensarás alguna vez en mi? Sabía que nunca ibas a volver.

Hablamos horas y días de cosas sencillas, jamás de sueños ¿Te acuerdas? Todo el mundo los tiene, pero nosotros no nos lo podíamos permitir. Callarnos formaba parte de las lecciones recibidas y sin duda aplastantes. El discurso y las imágenes de los adultos se comparten mal a nuestra edad. Ningún paraíso es visible a los ojos de una experiencia demasiado larga y torcida.
Su discurso coherente, utilitarista y perfectamente ordenado que se infiltraba en el cráneo, como en las reinas el relampagueo zigzagueante de la explosión de la pólvora antes de que el plomo llegara al cuerpo, sudoroso, a fusilar; reverberaba en sus bocas frías vertiendo instrucciones adecuadas y debidas: gélidas como la muerte. Escepticismo y palabras sonambulares tras las que se percibe el aliento de seres moribundos y decepcionados por la limitada naturaleza de su propia existencia y la impresión de que todo lo que no perdura en la memoria de los que nos han de seguir los pasos no es más que humus, partículas desintegrables de materia. El dinero para ser alguien en la vida podía ser otro argumento perfecto, como si una hipótesis negadora de su necesidad, más allá de la digna supervivencia, no tuviera la más mínima importancia por idealista; como si la realidad del tener lo necesario fuese algo sucio o una locura inconcebible para los niños de sus ojos. La más verdadera de las verdades en sus mentes se transformaba en escepticismo y determinación de devolver a la vida los golpes asestados, las más de las veces por congéneres demasiado próximos por amistad o consanguineidad.

Tal vez algún día nos volvamos a encontrar ahí donde están grabados nuestros nombres. Por puro origen de los recuerdos que existen mientras estamos vivos, a cierta distancia, pero al mismo tiempo entre nosotros. ¿Quién les reprocharía sacar unos cuartos por algo que para el hambre es simplemente chatarra? Nuestro mapa figurará en blanco en la ciudad de los puentes de hierro. Renunciamos a dibujar un exactísimo mapa, a dividir en dos mitades, y a buscar un lugar improfanable por los chatarreros de la noche. Renunciamos a proveerles de unos euros con los que remendar sus harapos, aliviar su estómago o descongelar sus manos.
Y recordaré, una vez más, con húmedos ojos:

“Quiero saber si un puente es hierro o es anhelo,
esa dificultad de unir dos carnes íntimas”

Las imágenes hablan de sí mismas. Hiciste lo que debías para vivir, sin vergüenza, de un arte que en nuestra tierra, tal vez también en otras, no permite dispendios líricos. Me hiciste comprender que las ampollas de las manos, que a veces hacen retorcerse de dolor, eran poco importantes, que los sueños tienen un perfume que hechiza y del que uno no se cansa, que las amaderadas rozaduras te vinculaban a ese sueño más que cualquier otro tacto del mundo.

Tal vez nos veamos, en cualquier lugar, en cualquier momento, y uno de los dos preguntará ¿Te acuerdas de mí?

eve9

Eva Registered & Protected
© copyright 2013-10- 05 04:06:11 – All Rights Reserved

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From → Prosa poética

12 comentarios
  1. Excelente, me quedé sin palabras, me dejaste sin ellas.
    Un abrazo.

    • Gracias, ^o^ tk mi dulce libeasler

    • Libe, te adoro. Bsos

  2. nebulosasentuiris permalink

    Te recomiendo esta película, http://www.melancholiathemovie.com/
    Es fácil de encontrar, y si además te gusta Wagner, no te puedes permitir el lujo de abandonar el mundo sin haberla visto.
    El sexto párrafo es, lo mire por donde lo mire, de un fuero excepcional. Da la sensación de que llevabas esa palabras a nivel subcutáneo.

    Con mucho gusto de leerte, para qué variar.

    • David, ya no sé que decirte…me conoces más que otros bloguers, y yo a ti… sabes que hay elogios que no tienen precio pq salen de la mentecorazón. Bsos

      • nebulosasentuiris permalink

        ¿Puedo meterle un bonus a mi comentario? (aunque el tuyo ya lo desborda)
        Deberías, qué digo deberías… ¡Tienes! que ver esta película: http://streamcloud.eu/olw98bohtehk (Moonrise Kingdom) Apelo a tu sensibilidad artística.

      • David, puedo matarte a abracitos?¿ Tienes permiso para eso y para más…no dejas de enseñarme y sorprenderme. bsos

      • nebulosasentuiris permalink

        ¿Viste ya la peli?

  3. Muy bueno.

    • Superduque , gracias y bienvenido al barco . Bsos

  4. Uno de tus mejores textos.

    Un abrazo.

    • Alberto, mil gracias por tu apoyo y comentarios. Bsos

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