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Gusanos mentales

mayo 26, 2013

dream

                                                                                                           red- blue by confuzzledMia                                 

Gusanos mentales

Cada gota cálida y salina crea una herida profunda, incluso en el rostro de los inocentes.
Una mentira nace y, en alguna parte honda del seso, el tigre adormecido ruge. Las palabras, a medida que se van pronunciando o silenciando, construyen los pilares de sus puentes sin vacilar. Tal vez sea su misión. En la mentira de las palabras no hay más que ruina: letra a letra, se inclinan agudísimas como guijarros dispuestos a martirizar nuestros pies desnudos. Trozos de ígneo metal destinados a filetear y perforar el codiciado gris encerrado en nuestra calavera. Espadas que chocan ágiles y nerviosas en el hueso. Sierras melladas que talan los troncos y garrones de los bosques de neuronas de más ancianas raíces, llenando de nuevos e inquietantes ruidos la noche. Hachas dispuestas a dejar sin oxígeno al cerebro, en sus trazadas y trayectorias persiguen desgarrar y horadar cada vesícula sináptica; mientras tanto el bramido del acero resuena en el estremecedor silencio interior ¡Qué infinitas resultan las tormentas existenciales! Luego todo sigue su curso normal. Pienso demasiado.

Nunca una persona me había parecido tan extraordinaria como Avim. Su carácter, su personalidad… Estaba muy ligado a su familia, aunque muy solo. A veces le imaginaba estudiando en aquella soledad densa, persiguiendo sus sueños con ahínco. Su destino estaba trazado. A veces los buenos propósitos se convierten en obediencia y ritual. Las ideas sufren muchos cambios, tienen muchas lecturas pero sus ideas son fijas. Sus ideas son inamovibles. Por un momento me irrité con ese pensamiento. Durante mucho tiempo había sido un ser obediente del que se esperaban grandes cosas, cosas difíciles de definir o cuantificar. Y ya no había tiempo material de hablar de nada. Estaba demasiado trabado, atrapado diría yo, a su ministerio.

Gusanos mentales, todos tenemos los nuestros. Estamos sujetos a “cosas” que nos atraviesan la mente. Nos damos cuenta de que no era lo que buscábamos demasiado tarde. Nos seguimos levantando cada nuevo día, será la buena voluntad o el deber lo que nos impulsa a seguir adelante, aún sabiendo que la vida no tiene por qué tener sentido. Tal vez y a solas se nos escapará un suspiro envuelto en lágrimas secas y atrincheradas tras la oscuridad perenne.

Tengo lagunas mentales debido al insomnio. No me acuerdo de… El cerebro es un parásito inoportuno. Ideas fijas y el encantamiento de esta luna llena que solo mira a los ojos de los insomnes. Nos alejamos, esa es la circunstancia que nos arrolla. Me resulta difícil pensar en su familia sin volverme arisca o sentir autentica rabia. Luego permanezco inmóvil sobre la cama. Me revuelco intentando conciliar el sueño, como si con esa agitada actitud pudiese espantar los pensamientos que me torturan y desgarran no sólo el cuerpo, sino el alma.

Pensamientos negros: minutos, eternos, pasando revista a las vivencias de los últimos meses. Espectros. En mi forma de ser, incluso, se podían distinguir las heridas que aquellas voces silenciosas habían ido abriendo. Esas bocas misteriosas chupaban, pinchaban, arañaban con una fuerza inverosímil. El dolor es un ardor que te vuelve loco. La raíz del dolor es como en ejecutor mal pertrechado con herramientas melladas y descuidadas prestas a prolongar la agonía humana. La desdicha tortura el cerebro y el cuerpo.
La ventana está abierta y podía volar. Me lo dijo Jodorowsky. Aún no tengo las alas y estoy muy débil. El sueño reclama su espacio, como una razón de verdadero peso: yo no me habría marchado nunca. Tengo sueños, pero no me habría marchado nunca. La cabeza es, ahora, una fantasmagoría macabra cubierta por sangre bermeja y coagulada, a la que se pegan los ensangrentados y negros cabellos. Las aceras atraen y trituran, a su manera, todos los buenos y malos sueños: es la simple poesía del mal. ¿En qué pensarían los suicidas que en su lecho de muerte leen la última poesía? Cuando olvidamos que existieron y sus rasgos se desvanecen, poco a poco, como si hubiesen sido pintados, permanecen sólo las voces. Voces sin palabras.

He recordado algún juego psicológico de un provocador encantador: Flany. Cuando Flany se quita sus máscaras, y todo él es un espectáculo extravagante e histriónico, oscilaba libremente y me deslizaba a un mundo sin reglas. Un mundo extraordinario donde los esqueletos de los ausentes no proyectan sombras. Pueden enterrarse sin siquiera un pedazo de mármol encima. Cuánta sinceridad puede dispersarse en sus torbellinos creativos, vivificándolo todo. Verdaderamente le extraño.

¿Me pregunto si bastan las máscaras? Jamás he utilizado máscaras. Con estas extrañas sensaciones creía distinguir lo perdido que estaba mi corazón. Es imposible que haya muerto, tengo tantas historias que escribir…Tenía la sensación de estar muy herida. Me llevé la mano al pecho, como si esperase descubrir ahí algún tremendo agujero que taponar. Algo me oprimió el corazón y los pensamientos, confusos y tristes, quedaron pronto apagados por el gran cansancio psicológico.

Es terrible saber que todos tenemos argumentos oscuros e inexplicables que escondemos al mismo intelecto. No hace falta ser muy perspicaz, hay que seguir caminando por las calles sin parecer un cadáver.

A veces, a nuestro lado, percibimos los pasos de personas extrañas que no logramos identificar, o que no queremos distinguir. Todos los sin rostro se parecen demasiado. Quizá, y simplemente, sea una nueva mala pasada psicológica, un pretexto o la representación, más persistente, de nuestras incertidumbres e incoherencias en medio de las decepcionantes y fugaces ilusiones de realidad.
¡Qué espantosa idea! Gente sin semblante: con rostros imprecisos, impenetrables e indescifrables. Habría podido contemplar aquellos rostros pausadamente, durante mucho rato, y después de haberlos inspeccionado minuciosamente me seguirían pareciendo irreales. Estas divagaciones, sin embargo, eran muy reales y me hacían “recordar” las verdaderas energías de la vida: la pasión, el deseo, el amor, los estremecimientos de los cuerpos, las miradas que florecen sacudidas por los propios estímulos de la vida. El corazón no tiene voz, por supuesto, pero, afortunadamente, sigue vivo…


Eva Registered & Protected
© copyright 2013-05-27 00:01:07 – All Rights Reserved

Jodor...

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From → Relatos

2 comentarios
  1. Qué buena!. Me he enamorado de tu blog, pasaré amenudo por aqui. Y yo creia que pensaba demasiado…

    • Te estoy muy agradecida y ahora que terminan mis clases me tendrás de polizón en el tuyo XD. Bsos

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