Skip to content

Fuera del Círculo 

abril 13, 2012

Fuera del Círculo

Es este instante tengo todas las emociones revolucionadas. Voy a verlo esta tarde. Tengo momentos en los que se mezcla la alegría y el anhelo con el nerviosismo y un temor irracional e insoportable. La boca del metro está demasiado transitada. El corazón se me va a salir por la boca y tengo un nudo en la garganta que casi me impide respirar con normalidad.
Cuando, por fin, me encuentro con él, se produce un tímido intercambio de besos. Apenas me roza. Ante su sosiego recobro la calma. Tiene esa modulada forma de hablar y caminar que hace que todo gesto se vuelva de natural pausado.
Confío en él de forma instintiva, a pesar de que ninguno de los dos tenía muy claro que yo debiera estar allí.
Mientras caminamos me pregunto: ¿Será tan triste y emocional como imagino? Sí, por supuesto que sí, no tengo ninguna duda al respecto. Cada vez que le miraba de soslayo me asaltaba la misma emoción, muy precisa e inquietante, que empezaba a asociar a una creencia: es un chico algo taimado y obstinado y con sus propias motivaciones. Desde ese limbo, seguía oyendo los ruidos de la calle, los ecos de un grupo de gente no demasiado alejados. Sus voces eran alegres, despreocupadas y me parecían demasiado ininteligibles para ser humanas. Sus rostros tampoco me permitian reconocer algún rasgo humano. Probablemente habían dejado de existir a la luz de mis sentidos.

Seguí observándolo cautelosamente durante la comida. Una de sus peculiaridades al hablar es que, intencionalmente, omite cosas, elude preguntas con tanta sutileza que apenas notas que lo haga. Sin embargo, en muchos aspectos yo quedaba al margen de las confidencias y una parte de mi se alegraba de ello. Ambos nos habíamos liberado por unas horas de nuestras rutinas diarias, nuestros ritmos y nuestros privados códigos y referentes. Después de todo, debe pensar que las conversaciones con adolescentes deben ser triviales, y sin duda alguna creerá que le estoy idealizando, es una tendencia crónica entre los adolescentes, según el imaginario colectivo popularmente generalizado. Es frustrante que ese sentimiento te asalte, luego se transformaba en oscuro pensamiento y yo terminaba entornando los ojos.

No soporto a esa gente que se duele de lo rápido que crecen los niños. Sólo reparan en ese fenómeno al ver una nueva forma de vestir y la posible acumulación de piercings o tattoos en alguna parte del cuerpo. Todo lo demás parece carecer de importancia: la preparación, la perspicacia, la conciencia del mundo y de la historia. Fueron una serie de pensamientos extraños e inconexos los que me asaltaban, por sorpresa, de cuando en cuando. Incluso después del tiempo transcurrido se me hace difícil describirlos.

Esas horas estuvieron repletas de pequeñas cosas que en ese momento parecían simples. Con la perspectiva necesaria esas pequeñas cosas son suficientes para leer entre líneas a una persona. Algunas de sus palabras resonaban , todavía hoy, en mi cabeza. Aún hoy me pregunto si los acontecimientos posteriores demostraban lo equivocada que estaba al elaborar hipótesis, con tan escasos datos, sobre su personalidad. Seguramente estaba absoluta y terriblemente equivocada.

Durante el resto del fin de semana dediqué prácticamente cada momento que pasaba despierta a buscar imágenes en mi memoria. No es que me abrumara una ola repentina de recuerdos o algo por el estilo, más bien al contrario. Le dibujaba pasando de la figura imprecisa al retrato.
El domingo por la noche me rodeé de libros y folios con ecuaciones por todas partes y la vida pareció recobrar su forma de siempre.

Seguimos hablando, a veces parecía tan perdido, tan dolido que todo parecía sugerir que le habían vuelto a hacer mucho daño.
Me había acostumbrado a que hablara de sus estados anímicos tan solo cuando quería hacerlo; así que no di mucha importancia a lo que parecía un nuevo altibajo en esos estados de ánimo. Sin embargo después de aquél día mantuvo un silencio doloroso. Le pregunté, muchas veces, si le había ocurrido algo, si alguien le había hecho daño. Pero dijo que no.

Algo negro se agitó en mi mente. No sabía como comenzar y después de todo, quizá no fuera nada. Era tan reservado y tan suyo que era muy difícil saber que le ocurría en realidad.
Después de varios días sin mucho contacto, ya que intentaba no importunarle o invadir su compleja vida interior, le pregunté por enésima vez qué le pasaba – nada respondió- . Sabía bien que los monosílabos eran significativos, vaya si lo sabía. Al tercer intento lo conseguí y se lanzó a comentar lo que le perturbaba. Sentí una oleada de pura indignación que me pilló desprevenida. Y actué de una forma que también me pilló desprevenida. No pensé demasiado en lo que estaba a punto de hacer. Tampoco yo esperaba encontrar aquellas respuestas tan explicitas que completaban un puzzle inequívoco.

Dos días después, casi como un autómata, le pasé la información recopilada, no se la habría dado de haberlo pensado dos veces, no por miedo a su reacción, sino por pura cuestión de procedimiento. Mi cabeza estaba a punto de estallar y con esa tensión, violenta, acumulada y esa ira hacia la persona que imaginé origen de su sufrimiento, exploté y metí la pata hasta el fondo.

Su respuesta no se hizo esperar, y no tembló ni pestañeó a la hora de tomar la fatídica decisión que me dejaba al margen de su vida.
Nadie le conoce a uno tanto como las personas con las que creció y si ninguna de ellas, conociendo el tema de marras, había hecho nada por hacérselo entender ¿por qué fui tan ingenua? No era asunto mío. No, la verdad es que no. No estaba segura de la sensación que me causaba el rumbo que estaba tomando aquello, pero de repente sentí verdaderas ganas de llorar y una desagradable punzada en la boca del estómago. Y lloré desconsoladamente. Ya estaba fuera del círculo. Estaba conmocionada. Después de horas y horas atormentándome me quedé dormida.

Eva Registered & Protected

Anuncios

From → Relatos

11 comentarios
  1. Aún recuerdo cuando tenía 12 o 13 años y escuchaba la canción del post.
    Es triste cuando todo parece no entenderte, pero cuando lo piensas mejor, te das cuenta que la existencia de alguien que te entienda no cambia mucho las cosas. Yo aún prefiero el misterio, el error y su infinita probabilidad de sorprenderte.

    • Siempre hay que mirar el lado positivo en todas las experiencias y aprender constantemente. Con frecuencia nos conmueve la luna, imagina las personas…

      Bsos

      • Ya que eres como una máquina de hacer poesía, ¿Tienes algún poema a la Luna?

      • Tengo, pero viejos….ya haré una en tu honor….lunática dixit jajajaja. Bsos

  2. los círculos parecen algo pensado para dejar a un@ fuera o dentro…

    grato relato… creando la atmosfera imprescindible letra a letra…

    pero nos has dejado en vilo…continuará ¿no?

    • No, Xavi, no continuará. Una vez fuera del circulo (ya se ha producido la transmutación) la conciencia se expande.
      El objeto a transmutar dentro del círculo dejó de ser el “punto” y centro. Tal vez por eso el oro tiende a representarse de las dos formas…
      He visto el arcano con el que piensas te vinculan “casualidad y causalidad” , es curioso a mi un hippie ( recién llegado de Brasil) , en Conil, después de unas cuantas preguntas y cosillas “raras”, a modo de pruebas, que para él deberían significar algo, me dijo que era “La luna”. Me quedé con cara de ohhh, ehhh ahhhh ( luego me regaló un colgante, el complementario de la luna).
      Bsos….

      • me gusta tu frase.. una vez fuera del circulo, la conciencia se expande… perdemos el punto y el centro… nos descentramos… pero por un tiempo solamente… hasta gravitar de nuevo alrededor de un nuevo punto del firmamento… con un circulo más amplio… más expandido… eso es una forma de verdadera renovación

        las dos formas de representar el oro..ummm…se me escapa… transmutación… oro y eternidad(?)

        si aquel hippie te dijo que eras la luna y te regaló un colgante con el sol, no fue casua, por algo debía ser…. hace poco he leído que cuando alguien busca inspiración, lee en los labios de su vecino las palabras que su ángel de la guarda quiere transmitirle

      • El oro es la conciencia. Pero simbólicamente los alquimistas lo representaban de las dos formas, círculo con un punto en el centro y círculo vacío…( el símbolo del oro en según que contexto representaba al sol, por eso hay tratados que nadie ha logrado descifrar, un símbolo podía hacer referencia a muchos enunciados semánticos)
        No sé, el hippie era singular, estaba con su chica y su hija (de un año y poco). Su chica me acarició el pelo, la enanilla no me soltaba la pierna, al final la cogí en brazos y le dije al padre si me permitía que la llevara a comprar gusanitos y tal… me la llevé una hora y media, no estaban nerviosos por la tardanza ni nada de nada.
        Imagino que fue algo de empatía, algo bonito entre personas y tal.

      • circulo con punto en el centro… circulo vacío… me lo apunto…
        gracias por proveer otro susurro para mi intuitiva inspiración!!
        Bsos

  3. 😦

  4. Es muy linda Sergio , a ver si conoces esta:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: