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Dos de quinientos

febrero 19, 2012

Dos de quinientos

Desde hace algún tiempo andaba a la búsqueda de un estilo original que marcara cierta distancia con el look habitual en las tribus urbanas. Por casualidad me encontré con un verdadero estilo de ropa única y original, amén de poco trasladable a la rutina diaria o habitual.
Me visto con la ropa de cosplay y algo en mi interior cambia, dejo de ser yo para convertirme el “personaje” objeto de mi cosplay. Interpretarlo es tan extraordinario como lograr una verdadera similitud estética. Captar su forma de ser, su psicología, sus movimientos, su particular personalidad nos convierte en “intérpretes” osados. Decidimos habitar la piel y el alma del “personaje”, ser totalmente, y sin reticencias, el personaje. No importan los demás, no importa el que dirán, hemos traspasado el umbral del pudor y hemos echado a caminar. El inicio del camino está tan cerca o lejos como nuestra voluntad desee.

El cosplay es super divertido y yo soy super divertida , tal vez rompedora en mi ciudad ¿ y qué?. Puede que en Japón sea algo más corriente ser un cosplayer , adquirir el modus vivendi de un cosplayer , transformar la rutina en un estilo de vida divertido, original y no exento de cierta teatralidad excéntrica. Cuando veo a un centenar de personas que me miran atónitas, como si pasara desnuda, vestida anormalmente o como si me hubiese vuelto loca, una corriente eléctrica recorre cada fibra de mi ser y saca el lado más provocador y seductor de mi personalidad.

Estas personas, se transforman en público de un grandioso teatro y yo en una estrella distante, bañada por la luz y dispuesta a resplandecer en escena. Los buenos actores dicen que se crecen en escena. El cosplayer no deja de ser un actor y creador que no oculta sus pasiones.

Algunas de esas personas que miran encantadas tienen un espíritu débil o no están preparados para asumir riesgos en la sociedad en la que viven; se les ve anhelantes y llevan el deseo esculpido en las miradas. El miedo al que dirán les arruina la diversión, el momento de felicidad que están como locos por rozar con los dedos. Luego hay otro espectador , otro tipo de gente que tiene una mente poco abierta, sus lóbulos frontales son tan pequeños como su propia alma. El peor de los grupos de espectadores son los que critican o insultan al cosplayer simplemente por ser diferente. No conviene enfrentase a este tipo de persona, hay que pensar en positivo y echar una pequeña mirada a nuestro interior, a los más íntimos pensamientos y convicciones, es suficiente para apagar la maldad que palpita en sus cabezas. Las críticas de los demás no pueden impedir que un verdadero cosplayer continúe su camino. El cosplay es, sobre todo, una pasión; por encima de todo una pasión. Y así como en cualquier pasión no hay reglas fijas, porque la pasión está por encima de cualquier convencionalismo, en la creatividad y en el arte del cosplayer no hay reglas.

Era 31 de Diciembre, en mi ciudad existe la costumbre de disfrazarse en final de año e ir de cotillón en cotillón, de fiesta en fiesta. Así que la ocasión la pintan calva, pensé. Ya había decidido de antemano el siguiente cosplay a hacer. Hacerlo salir a escena era cuestión de tiempo y el reloj ya había sonado. Mi lolita maid iba a pisar las aceras, el asfalto con la elegancia de una verdadera asian-girl. Lo había ensayado mil veces ante el espejo y en mi mente, veía sus movimientos cándidos y eróticos al tiempo. Era capaz de recrear esos movimientos curvilíneos con un fervor casi religioso.

Llame a mi amiga, otra cosplayer, y salimos para dirigirnos al cotillón principal. El reloj marcaba las dos de la mañana. Sentimos hambre y nos dispusimos a hacer una pequeña paradita en un restaurante y bar de copas y tapas modernista.

Había mucha gente, algunos semi-beodos, otros a medio camino del aburrimiento y el coma etílico. Había un señor elegantemente vestido, su ropa era de diseño, habría jurado que vestía de Armani . Toqueteaba las teclas del móvil no con demasiada coordinación. Un par de frases cortas ¿ Qué tal estás? ¡ No tardaré mucho en llegar! y enfundó de nuevo el móvil. Me miró y con la lengua humedeció sus labios. Noté que algo iba mal. Mi amiga me preguntó : ¿ te pasa algo? –

– Estoy bien, tranquila- respondí-

Dudo que ella me creyese, ella me conocía muy bien, y yo sabía que cuando Tami alzaba la ceja izquierda estaba preocupada de verdad. Aspiré hondo y pasamos por delante del aquél señor vestido de Armani. Sentí su mano atrapándome el brazo, reteniéndome, y un atroz pensamiento y un negro arrepentimiento me sacudió con furia. Eres idiota, me repetí mentalmente. Estaba disgustada y encontraba esta situación demasiado embarazosa.

Vaya con el señor- dije en tono irónico-

Se produjo una pausa, en la que él parecía estar haciendo una consideración mental, una valoración, mientras me desnudaba con la mirada. Sacó su cartera, evidentemente de piel, repleta de dinero colocado por colores. Nunca había visto una forma tan singular de colocar el dinero, y creo que tampoco había visto antes tanto dinero en una cartera, fuese de hombre o de mujer.

-Umm, cielos, no creo que vaya a admitir esto delante de mi mujer, pero creo que dos de quinientos-

Enrojecí de furia contenida, aquél comentario me pareció de índole sexual, o algo peor que eso. Se produjo otra pausa eterna, o eso me pareció. Torpemente sacó dos billetes de quinientos y los dobló haciendo tres pliegues simétricos, luego los deslizó bajo mi liga y dijo :

– Un Dalmore, señorita , sin hielo por favor-

Cerré los ojos e imaginé la mejor forma de decirle que se confundía.

–No, no puedo traérselo- susurré-

Me daba demasiada vergüenza. Se me escapó un ¡lo siento¡ casi inaudible.

– ¿Cielos , no me han reservado las botellas de Dalmore habituales?-

– ¿ De qué estamos hablando señor?-

– De mi whisky, sin lugar a dudas –

– ¿Exclusivamente de su whisky, señor ? –

Pareció leerme la mente y literalmente me puse roja como una amapola.

-¿ De qué imaginabas que hablaba, criatura?-

No, no puedo contárselo, pensé, así que dije:

-Nada, es demasiado bochornoso como para que me atreva a decirlo , señor-

– Nada es demasiado bochornoso como para que no seamos capaces de superarlo. Y además no debes avergonzarte por intentarlo. Todos tenemos alguna perversión de un tipo u otro, la mía es el Dalmore y poner precio a la estética de la camarera que me sirve-

– No soy camarera, señor-

-Vaya, suspiró con delicadeza, iré yo mismo a la barra, acepte el dinero por mi torpeza, por favor, señorita –

Mi sangre fluía con más rapidez que antes y la ira se había tornado pura vergüenza. Pero enseguida pensé, soy una cosplayer maid, es mi personaje, es mi interpretación y la llevaré por buen camino. Esto se iba a convertir en la moda más bohemia de hacer cosplay, ganar dinero y pasar vergüenza a la vez; la antítesis del cosplayer. Por unos momentos había pasado de ser una verdadera cosplayer a convertirme en la jueza de mi propia moralidad. La mente es verdaderamente curiosa.

-No se mueva señor, le traeré su Dalmore-

-Eres una criatura salvajemente adorable y me encanta-

Encajé esta frase lo mejor que pude y me dirigí a la barra. Mientras caminaba había recuperado el control sobre mi personaje y crucé la sala como la más experimentada y kamikaze camarera. Todo lo demás ya daba igual. La gente, mi amiga, los dos billetes perfectamente doblados en mi pierna, todo había desaparecido, tan solo era una maid que iba a servir un whisky…

– Su whisky, caballero-

– Eres la chica más dulce y sexy del mundo, pero tienes más pelotas que el más aguerrido broker de la ciudad-

– Gracias , señor-

Una vez en la calle, y sin haber comido absolutamente nada, no pude contener la risa. Mi amiga reía también de forma sinceramente jocosa, mientras repetía has bordado el papel, nena.

– Lo hiciste, lo hicimos, y no ha sido pura casualidad ¡ por supuesto que no –dijo ella –

-¿ Y si comemos algo en mi casa y luego vamos al cotillón? Será lo mejor o terminamos fregando los platos de la ciudad. –dije yo –

Eva Registered & Protected

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From → Relatos

2 comentarios
  1. Great blog, did you use wordpress or blogengine? I made few blogs myself 🙂 It takes time but it is worth it!

  2. Friendship is such a beautiful blessing that God gives us in our lives. Someone we can share with, laugh with, and cry with. Over the last couple of months blogging, I have had the great opportunity to meet many wonderful writers, and gain amazing friends all over the world. Today I would like to acknowledge one of these lovely souls. Her name is Horny …

    Pd : I use WordPress. kisses

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