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Soledad

febrero 8, 2012

Soledad

En mis largas noches iluminadas
cierro los ojos, por donde la luz brota,
y como en un ensueño,
la soledad, entre otras sombras,
conjura un punto exacto en mi memoria
que corona de visiones el lecho conocido y hogareño.

Una extensión variable y macilenta
de penas infinitas y dispersas,
reprimidas entre la almohada y esta alcoba,
edificadas piedra a piedra y roca a roca,
con plumones y sedas perezosas que gravitan.

Confinada tras sus muros la luz encoge,
como una criatura desterrada que batalla,
vagando cansada y ciega,
en tierras infértiles y hostiles,
por el camino de la vida y de la brega.

Ni el antes ni el después existen,
sólo el canto secreto de la tierra,
el vivo origen de unas entrañas primigenias,
matriz vieja, donde todo refluye y permanece,
donde todo se crea y se disuelve.

Tengo los huesos esponjados y desnudos
y el corazón más deshilachado que ligero,
me habita la sangre fría y coagulada
de cuando morimos hacia dentro.
Soledad, triste mula u osamenta
que habrá de acompañarme por un tiempo indefinido,
aún , un tiempo…

Eva Registered & Protected

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From → Poesía

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